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jueves, 30 de abril de 2015

La primera vez que fui a recoger aceitunas

La primera vez que fui a recoger aceitunas tenía sólo ocho años. Fui con mi padre y a pesar de mi corta edad hice lo que pude. Era muy duro recoger porque había que agacharse.
Esto lo hice en mi pueblo que era Orcera que es de Jaén. Había que madrugar mucho porque había que ir andando a la finca que estaba lejos. A unos tres kilómetros
A pesar de mi edad, todos los años sigo acudiendo desde Galdakao a la recogida de la aceituna.

MERCEDES GARCÍA

La primera vez que monté en avión

La primera vez que monté en avión yo tenía mucho miedo a volar. Fuimos a Tenerife en las islas Canarias. Fue el viaje de las bodas de plata.
Nos marchamos a celebrar los veinticinco años pasando veinticinco días en Canarias. Me lo pasé muy bien.
Cuando me casé no pude ir porque no podía gastar mucho dinero en el viaje, porque no tenía dinero.
En Canarias estuvimos con tres matrimonios y lo pasamos en grande. Me gustó todo. Hicimos excursiones y vimos todo de la isla.

MARINA GARCÍA

Yo nací en Valdepeñas

Yo nací en Valdepeñas y la primera vez que viajé lo pasé muy mal. Fue en tren y yo no había salido nunca de mi pueblo. El viaje lo hice a la playa. No había visto nunca la playa y me daba miedo meterme en el agua pero me gustó.
El segundo viaje fue Bilbao, con mi familia y fuimos a Begoña. Recuerdo que a mi madre le gustó mucho. Luego nos fuimos a Portugalete y terminamos en La Peña donde se casaba un primo mío.
Después he viajado mucho. También estuve de viaje de novios en Madrid y en Valladolid. Después viajamos hasta Durango porque teníamos unos primos que tenían unos niños de la edad de los nuestros.
He estado en otros viajes y han sido muy bonitos. He estado en Benidorm, allí hay siempre mucha gente y sobre todo los jubilados. Todos decimos que es muy bonito.
En otro de los viajes llegamos hasta los Países Bajos, también muy bonitos. También fuimos a París con EPA.
Siempre he ido con Amado, mi marido, que le gustaba mucho viajar por otros sitios de España que es muy bonito y por eso viene tanta gente que le gusta visitarnos.

MANOLI GARCÍA

La primera vez que vine a Vizcaya

La primera vez que vine a Vizcaya fue en el año 1964. Vine porque me casé y vinimos a vivir aquí Me acuerdo que era un jueves, porque el que era ya mi marido tenia que ir a trabajar el lunes. Veníamos con mis cuñados, que eran la mujer y el hermano de mi marido. Cogimos el tren a las 8 de la noche y yo venía muy triste. No había salido nunca de casa y dejaba a mi familia llorando en la estación. Pero a pesar de todo yo venía con la persona que yo había elegido y con la que quería estar toda mi vida.
Pasamos toda la noche en el tren y llegamos a las 9 de la mañana a Bilbao. Para mi todo era desconocido porque yo venía de un pueblo, grande, pero todo diferente. Cogimos el autobús hasta Basauri donde vivían mis cuñados. Llegamos a su casa porque yo no tenía el piso preparado.
Los hombres dijeron de acostarnos un rato para descansar, pero mi cuñada pensó que yo igual quería ir a ver mi piso, y así era.
Fuimos a ver el piso, ya que mi marido tuvo la gran suerte de que la empresa hizo unas viviendas para los obreros. Los sorteó y le tocó uno. En aquellos años vivían 2 o 3 familias en un piso que se llamaba “con derecho a cocina”. Yo tuve la gran suerte de vivir sola con mi marido que era lo que yo quería.
El piso estaba en Aperribay. El día estaba muy nublado como aquí era costumbre. A lo lejos veía todo en lo alto muy oscuro. Les dije. ¡Qué oscuro viene por allí! Me contestaron: no es oscuro, es el monte donde vas a vivir.
Yo me pensé morir, pero sólo fue un momento porque yo iba con la persona que más quería. Llegamos al piso. No era grande pero tenía todo lo que pudiéramos necesitar. Los vecinos eran muy jóvenes y vivimos muy bien.
Al año tuvimos nuestra hija y ya la felicidad fue completa. A los tres años tuvimos la segunda y nos vinimos a vivir a Galdakao. Años después estuvimos en EPA y mientras pueda aquí estaré.
Esta ha sido mi feliz vida en Vizcaya. Siempre estaré orgullosa de haber vivido aquí tantos años. Tuve lo mejor que podía tener en la vida. Nunca olvidaré aquella primera vez.
ISI SUSMOZAS

La primera vez que tuve a mi primer hijo

La primera vez que tuve a mi primer hijo. Fue un niño. Me acuerdo como si fuera hoy.
Nació a las siete de la tarde. Fue muy emocionante. Vino mucha gente de mi familia a vernos. Lo pasamos muy bien.

ISABEL FERNÁNDEZ

La primera vez que yo escribí una bonita carta

La primera vez que yo escribí una bonita carta me puse muy contenta porque yo no sabía leer ni escribir y pensaba que yo nunca iba a aprender. No escribía muy bien pero sólo ver mi letra ya alegraba.
Yo no tengo a nadie que me corrija y tengo que preguntar a los profesores. Si mis hijas estuvieran aquí viviendo conmigo yo podría preguntarles. Pero los profesores muchas veces me dicen las cosas y si veo que no está bien les pregunto también a mis compañeras. Me gusta escribir cartas a mis hijas y les mando también las cosas que hago y trabajo en clase.
He viajado por muchos sitios donde han estado viviendo mis hijas. Una vive en España y he estado por muchos pueblos en Almería, en Valencia, en Madrid. Madrid ya lo conocía porque estuve trabajando allí.
La otra vive en Italia y Milán es muy bonito. Me han llevado por allí en su coche.
Estoy muy contenta de poder escribir esto pero perdona por las faltas que tengo. Lo he hecho esta mañana con todo detalle y cariño. Lo que no te guste lo puedes quitar que yo no me enfado.

DOLORES MOLINA.

La primera vez que vi un castillo

La primera vez que vi un castillo rodeado de agua y me dijeron que al día siguiente, con la marea baja, podría entrar a verlo, no me lo creía.
Parecía de película. Era la Fortaleza de Saint Michell, en Normandia. Era Semana Santa. Hacía mucho frío. Era un pueblo dentro de un castillo. Paseamos por la muralla junto al mar. El lugar es precioso y merece la pena pasar un poco de frío para sentirte dentro de la Edad Media.
Otro día paseamos por las playas de Normandia, donde se realizó el famoso Desembarco de Normandia. Todavía hay restos de barcos y tanques de guerra. Hay también un cementerio donde están enterrados los soldados que participaron en la guerra y el desembarco. Es impresionante miles de lápidas blancas perfectamente alineadas.
El viaje mereció la pena y vi cosas que muchas veces había visto en las películas. Además preparaban un chocolate exquisito.

CARMEN SASTRE

La primera vez que empecé a trabajar

La primera vez que empecé a trabajar fue con dieciséis años. Salí del pueblo para irme a la ciudad, a Madrid. Empecé a trabajar en una casa y estuve tres años trabajando.
Luego me fui a Bilbao donde estaba mi novio y donde teníamos pensado formar una familia. Con veintiséis años nos casamos. Tuvimos una niña que se llama Mari Carmen. Después tuvimos un niño que se llama Anselmo.
Entonces nos trasladamos a vivir a Galdakao y al de unos años tuve a mi último hijo Oscar. Después aquí empecé a trabajar de cocinera en la Escuela de Usánsolo y ese ha sido mi último trabajo.

ANTONIA PÉREZ.

La primera vez que yo tuve un animal

La primera vez que yo tuve un animal era una perrita que se llamaba Nesca.
La quería mucho. Era pequeña y tenía el pelo negro. Un día íbamos por la calle y yo cruce la calle. Yo crucé la calle y la perrita se quedó atrás. Cuando me vio a mi cruzó. Vino un coche y la pilló y a mi me dio mucha pena.
Ahora ya tengo otra que se llama igual Nesca y nos queremos mucho.

ANTONIA CHAPARRO

La primera vez que yo monté en un tren

La primera vez que yo monté en un tren fue para venir a Bilbao. Lo pasé mal porque me dejaba a lo que más quería que eran mis padres y mis hermanos.
Poco a poco me fui haciendo. Aquí estuve unos días con un hermano que vivía aquí. Cuando me dijo debía buscar trabajo se me cayó el alma a los pies, pues era también la primera vez. Me temblaban hasta las piernas pues pensaba que como no sabía leer ni escribir lo iba a pasar muy mal.
Pensaba que nadie me iba a contratar, pero enseguida encontré trabajo en un restaurante. Era también la primera vez que yo vine a Galdakao. Pero algo echaba de menos que era saber leer y escribir. Pronto me di cuenta de que en Galdakao había un centro de personas mayores para aprender y allí me fui.
Era la primera vez que pisaba una escuela. Al principio me daba mucha vergüenza. Me parecía que todas las que estaban allí me miraban. Pero ahora estoy muy contenta de haber pasado la primera vez por el centro de EPA.

AGUSTINA CUESTA