La primera vez que vi a Romeo, fue en un patio. El enamorado de Julieta “la fierecilla domada” que llena su pensamiento.
Envainada su espalda en cinto, yendo raudo, veloz a su encuentro.
Romeo entra en palacio como una” tempestad” atraviesa zigzagueando el patio como un caldero borracho.
“Los caballeros de Verona” que se percataron de su estado, le mandaron fuera un rato. Romeo hace oídos sordos a tal vil invitación.
“El mercader de Venecia” testigo de este trago, grita con pie de guerra “Vida al rey Lear” pero que no se entere “El rey Juan”, pues sus aposentos darán lugar a una comedia de equívocos y no me quiero lamentar.
“Las comadres de Windsor en un rincón del portalón debatían con otras damas, su maltrecha vida conyugal, pero quedaron espantadas al ver aparecer el vil animal.
En” La noche de reyes “como “Un cuento de invierno” se hace presente el amor de “Antonio y Cleopatra” que reposan en sus aposentos, evitando al elemento.
Julieta la fiel dama se atreve a decir ¿Dónde está mi Romeo? Que ni en la locura de “Hamlet” hace que se aparte de su caldero.
Haciendo honor a su nombre Julieta, doncella, dulce y dispuesta, exige a su amado cuenta.
Romeo, como buen galán, lleva prendidas dos rosas, una llega a dar a su amada, otra al ojal se le antoja.
Julieta, hace sonetos lamentos, pero firme en su empeño de cambios. Da a su adonis puerta.
Romeo incrédulo dice: “A buen fin no hay mal principio y porque bien está lo que bien acaba”.
Romeo que no da crédito a sus palabras, se lamenta.”
“LA VIDA ES UNA HISTORIA CONTADA POR UN IDIOTA.UNA HISTORIA LLENA DE ESTRUENDO QUE NADA SIGNIFICA”
Virginia Amaia Bringas Bartolomé
"La primera vez que..." "Beti dago lehen aldi bat..." "The first time..." "La première fois que..."
Mostrando entradas con la etiqueta PROGRAMAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PROGRAMAS. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de marzo de 2015
Acompañamiento real
La primera vez que asistí a un teatro fue en compañía de inquebrantable, admirable e imperfecto personaje real.
La influencia y mi acercamiento hacia la monarquía fue interesada, pues quería hacerme un hueco en ella para alimentar la incesante llama que en mi interior ardía.
Estaba enamorado.
Ese devenir apunta mi proceso de adaptación a la regia manera para engarzar tal fin.
El ciclo de mi historia hasta ahora, había sido de un caballero con una torpeza especial para el cortejo.
Pero la figura femenina que ahora acompaña mi mente, hace que teja mis sueños. Esa dama misteriosa, inalcanzable. Que recita poemas y se esconde tras sus sonetos de azúcar, sin romper los moldes de una comedia perfecta de enredos y sorpresas.
Yo que entre otras cosas soy mecenas de las artes y las letras y consagro a los personajes con adulación y galantería.Se me hace esta escalera de arena como un poema de versos blancos, infranqueable.
Ese juego de tronos, dónde la sinuosa dama inicia su galanteo Con su danza serpentean te, aduladora, evocadora…acabando su meandro debut, recitando.
Así como comenzó, habitó en mí una alegoría que hizo que pensase que no estaba a mi alcance.
Ese amor platónico que sentía, que me aturdía, que me martilleaba mis sentidos… me dejaba sin la energía necesaria para respirar.
Quiero tener el temple, para pedir a su alteza que apueste por mí y que su manto real cubra mis carencias, apoye mi insignificante presencia y haga nimiedad mi torpeza.
Es la excusa perfecta, con el mensajero palaciego, las espaldas tengo cubiertas. Y espero con desespero que mi corazón lo complete la dama que llena mi cabeza.
Virginia Amaia Bringas Bartolomé
La influencia y mi acercamiento hacia la monarquía fue interesada, pues quería hacerme un hueco en ella para alimentar la incesante llama que en mi interior ardía.
Estaba enamorado.
Ese devenir apunta mi proceso de adaptación a la regia manera para engarzar tal fin.
El ciclo de mi historia hasta ahora, había sido de un caballero con una torpeza especial para el cortejo.
Pero la figura femenina que ahora acompaña mi mente, hace que teja mis sueños. Esa dama misteriosa, inalcanzable. Que recita poemas y se esconde tras sus sonetos de azúcar, sin romper los moldes de una comedia perfecta de enredos y sorpresas.
Yo que entre otras cosas soy mecenas de las artes y las letras y consagro a los personajes con adulación y galantería.Se me hace esta escalera de arena como un poema de versos blancos, infranqueable.
Ese juego de tronos, dónde la sinuosa dama inicia su galanteo Con su danza serpentean te, aduladora, evocadora…acabando su meandro debut, recitando.
Así como comenzó, habitó en mí una alegoría que hizo que pensase que no estaba a mi alcance.
Ese amor platónico que sentía, que me aturdía, que me martilleaba mis sentidos… me dejaba sin la energía necesaria para respirar.
Quiero tener el temple, para pedir a su alteza que apueste por mí y que su manto real cubra mis carencias, apoye mi insignificante presencia y haga nimiedad mi torpeza.
Es la excusa perfecta, con el mensajero palaciego, las espaldas tengo cubiertas. Y espero con desespero que mi corazón lo complete la dama que llena mi cabeza.
Virginia Amaia Bringas Bartolomé
lunes, 9 de marzo de 2015
EL ORDENADOR Y...
Hace 20 años la primera vez que encendí un ordenador me pareció algo increíble, un aparato que era capaz de guardar lo que escribía, cambiar el tamaño de la letra y poca cosa más; después llego algo todavía mejor, internet, podía mandar un correo a cualquiera que tendría una cuenta y este era capaz de leerlo desde cualquier ordenador, los discos de almacenamiento eran de 2,5 megas y los ordenadores tenían hasta 40 gigas de memoria, que aquello era tecnología punta para cualquier torpe como yo. Horas y horas de entretenimiento esperando a que se cargara aquella foto de vacaciones o aquel video de la tontería de turno que tardaba una eternidad en aparecer en pantalla llegado por email, ósea por correo electrónico.
Ahora tengo un ordenador en mi lavadora, lavaplatos y nevera, un aspirador que aspira por su cuenta, esquiva obstáculos y no protesta, tengo ordenador en mi tele, en mi Tablet y en mi Smartphone, mando a distancia para casi todo… en fin, en los últimos 20 años mi vida ha cambiado, dependo de la tecnología: Pido citas médicas peleándome con una máquina, hablo con mis conocidos por WhatsApp, hago videoconferencias por Skype, cocino con robot y conduzco con ordenador de a bordo.
Ni en mis sueños más futuristas habría imaginado que mi vida se convertiría en un constante manejo de aparatos con inteligencia artificial, que hace de menos a la mía, pero aun así estoy enganchada. Estoy deseando ver con que maravillas nos sorprenden, como nos cambiarán la vida, qué cosas nuevas harán que cambiaremos nuestra manera de trabajar y relacionarnos, qué nuevos inventos estarán a nuestro alcance… Quizás podamos ser capaces de dominar todas las lenguas mediante un chip, no sé, sorprendedme, estoy impaciente por probar cosas nuevas.. ¿Seré una yonki?
Ahora tengo un ordenador en mi lavadora, lavaplatos y nevera, un aspirador que aspira por su cuenta, esquiva obstáculos y no protesta, tengo ordenador en mi tele, en mi Tablet y en mi Smartphone, mando a distancia para casi todo… en fin, en los últimos 20 años mi vida ha cambiado, dependo de la tecnología: Pido citas médicas peleándome con una máquina, hablo con mis conocidos por WhatsApp, hago videoconferencias por Skype, cocino con robot y conduzco con ordenador de a bordo.
Ni en mis sueños más futuristas habría imaginado que mi vida se convertiría en un constante manejo de aparatos con inteligencia artificial, que hace de menos a la mía, pero aun así estoy enganchada. Estoy deseando ver con que maravillas nos sorprenden, como nos cambiarán la vida, qué cosas nuevas harán que cambiaremos nuestra manera de trabajar y relacionarnos, qué nuevos inventos estarán a nuestro alcance… Quizás podamos ser capaces de dominar todas las lenguas mediante un chip, no sé, sorprendedme, estoy impaciente por probar cosas nuevas.. ¿Seré una yonki?
Susana Viteri
DESPUÉS DE LA SÉPTIMA EXTINCIÓN O LA ESPERANZA
Cuando Ura bajaba acompañada de su gato Lince a los acantilados de Zumai, iba alegre y feliz por volver a encontrarse con sus amigos los delfines, las focas y, a lo lejos, la ballena blanca. Ellos ya la habían visto y venían a saludarla y a jugar con ella. Ura corrió nadando a su encuentro. Se sentía parte de esa gran familia. Podía comunicarse a través de sus miradas; le contarían cómo habían descubierto nuevos bancos de comida, los nuevos seres que habían nacido en el grupo y de cómo se divertían jugando con las olas.
Se abrazaron profundamente y montándose Ura a lomos del delfín, con la espuma acariciándole la piel, se fueron acercando a la tranquila playa de Bedua para jugar, coger caracolas, conchas y algún que otro crustáceo para llevárselo a su ma Jaia.
Al regresar, se despidió con la pena de que igual en un tiempo largo no se volverían a ver, pero sabía que estarían bien, y además, en lo alto de la colina le esperaba su amona Lamia.
Lamia la veía venir hacia ella, llena de vida hermosa por dentro, en proyecto de lo que iba a ser un ser humano bondadoso , y no pudo evitar emocionarse.
Una fatigada Ura llegó para sentarse y acurrucarse en su regazo ,¡le gustaba tanto estar con Lamia!, antes de su vuelta a Ekai, el hogar donde su familia la esperaba. Callada y quieta, Ura esperó a que Lamia empezara a contarle la Gran historia:
"Érase una vez hace 200 millones de años. Surgió de lo más profundo del mar, la gran madre Lur " la tierra". Se formó porque se fueron acumulando pequeños esqueletos de animalitos junto con arcillas, dando lugar a diversas formas de vida, naciendo y extinguiéndose durante largos periodos de tiempo.
Pero hace 60 millones de años, unos nuevos seres mamíferos aparecieron en "la tierra" y pensaron que eran superiores a la Diosa Montaña, a la Diosa Mar, al Dios Río y al Dios Árbol. Entonces, su avaricia y su miedo los destruyó; esa fue la séptima extinción.
Después de estar "la tierra" en reposo, renacieron unos nuevos seres, que su amor era tan intenso por todo lo que les rodeaba, que dio lugar a la verdadera armonía de todos los humanos que hoy pueblan la tierra. Y por primera vez dejamos de tener miedo y nos convertimos en inmortales."
La carita de Ura era la más pura expresión de la felicidad.
Se abrazaron profundamente y montándose Ura a lomos del delfín, con la espuma acariciándole la piel, se fueron acercando a la tranquila playa de Bedua para jugar, coger caracolas, conchas y algún que otro crustáceo para llevárselo a su ma Jaia.
Al regresar, se despidió con la pena de que igual en un tiempo largo no se volverían a ver, pero sabía que estarían bien, y además, en lo alto de la colina le esperaba su amona Lamia.
Lamia la veía venir hacia ella, llena de vida hermosa por dentro, en proyecto de lo que iba a ser un ser humano bondadoso , y no pudo evitar emocionarse.
Una fatigada Ura llegó para sentarse y acurrucarse en su regazo ,¡le gustaba tanto estar con Lamia!, antes de su vuelta a Ekai, el hogar donde su familia la esperaba. Callada y quieta, Ura esperó a que Lamia empezara a contarle la Gran historia:
"Érase una vez hace 200 millones de años. Surgió de lo más profundo del mar, la gran madre Lur " la tierra". Se formó porque se fueron acumulando pequeños esqueletos de animalitos junto con arcillas, dando lugar a diversas formas de vida, naciendo y extinguiéndose durante largos periodos de tiempo.
Pero hace 60 millones de años, unos nuevos seres mamíferos aparecieron en "la tierra" y pensaron que eran superiores a la Diosa Montaña, a la Diosa Mar, al Dios Río y al Dios Árbol. Entonces, su avaricia y su miedo los destruyó; esa fue la séptima extinción.
Después de estar "la tierra" en reposo, renacieron unos nuevos seres, que su amor era tan intenso por todo lo que les rodeaba, que dio lugar a la verdadera armonía de todos los humanos que hoy pueblan la tierra. Y por primera vez dejamos de tener miedo y nos convertimos en inmortales."
La carita de Ura era la más pura expresión de la felicidad.
Delia Martinez
LA PRIMERA VEZ QUE...
Yo era un niño tranquilo
y bastante tímido.
Me costaba
hablar con la gente,
y enseguida
me ponía rojo
y nervioso.
Teniendo 7 años
empecé a escribir
mis primeras redacciones
en el colegio,
y entonces me sentía
muy a gusto
y contento.
A los 9 años,
cuando el profesor
nos pidió escribir
una carta de pésame,
a un amigo imaginario,
por la muerte
de su padre,
fue la primera vez que
que descubrí
mi gran pasión
por la escritura,
y lo “mágica” y fascinante
que resultaba esta...
La carta
la escribí con el corazón,
y modestia aparte
me quedó muy lograda,
y así me lo hizo saber
mi maestro,
que dijo
que se emocionó mucho,
y no esperaba
que siendo un niño pequeño,
pudiera así de bien ,
expresar mis sentimientos...
¡Qué pena!
que una carta
tan sencilla y emotiva,
se haya perdido
en el olvido,
del tiempo y los recuerdos...
Federico Gil Marcos
EL MAR
Era una niña de ojos verdes que vivía en un pueblecito de la Extremadura rural. Sólo había visto campos secos de trigales y se preguntaba cómo sería el mar.Lo imaginaba azul y pacífico como en los mapas que mostraba la maestra en clase y se preguntaba ¿nunca lo veré? La vida de esta niñita cambió cuando sus padres decidieron ir a vivir al Norte.
Ya no era tan niña cuando acompañada de un amigo vio el mar por primera vez. Su impresión fue tan fuerte que se enamoró y quedó prendada. No se cansaba de observar como fluían las olas, la espuma blanca que se formaba, las gaviotas canturreando mientras buscaban su comida…y se preguntaba de donde saldría tanta agua y cómo podían flotar los barcos.
La niña se ha hecho mayor y del mar sigue enamorada. Cuando puede visitarla, espera a que la luna salga y siente tanta emoción, paz y amor en su alma que nunca se cansa de ver su mar. Su mar enfurecido y en calma. Y disfrutar de su olor sobre la arena mojada.Esa niña era yo.
Ya no era tan niña cuando acompañada de un amigo vio el mar por primera vez. Su impresión fue tan fuerte que se enamoró y quedó prendada. No se cansaba de observar como fluían las olas, la espuma blanca que se formaba, las gaviotas canturreando mientras buscaban su comida…y se preguntaba de donde saldría tanta agua y cómo podían flotar los barcos.
La niña se ha hecho mayor y del mar sigue enamorada. Cuando puede visitarla, espera a que la luna salga y siente tanta emoción, paz y amor en su alma que nunca se cansa de ver su mar. Su mar enfurecido y en calma. Y disfrutar de su olor sobre la arena mojada.Esa niña era yo.
Mari Angeles Garcia Tito
Suscribirse a:
Entradas (Atom)